Todo lo que cabe en los bolsillos

Autor: Eva Weaver

Nº de páginas: 352

Editorial: Espasa

Sinopsis:

Mika hereda de su abuelo sus marionetas y un gran abrigo lleno de bolsillos. Actúa ante otros niños, haciéndoles olvidar por un momento la miseria del gueto. Pronto se ve obligado también a actuar para los soldados, lo que le permite salir de allí. Tras la liberación, las marionetas quedan en poder un soldado nazi confinado en Siberia. Años después, y tras pasar por varias manos, las marionetas volverán a Mika en su lecho de muerte.

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Este es exactamente el tipo de libro que me gusta leer, aunque confieso que lo elegí por la portada, que es muy bonita, y no esperaba encontrar en él lo que encontré.

La historia se divide en dos partes, por un lado está Mika, que durante años ha mantenido en secreto su historia pero ocurre algo que hace que se la cuente a su nieto.

Él era un niño judío en Varsovia durante la Segunda Guerra Mundial. Los nazis los enviaron al gueto de los judíos y cuenta como vivían allí. Su familia ea pequeña, solo su madre, su abuelo y él. Su abuelo tiene un abrigo lleno de bolsillos en el que esconde cosas. Tras morir su abuelo él hereda el abrigo y encuentra dentro del abrigo y en la despensa de la casa en el gueto que su abuelo usaba como taller un montón de marionetas.

A partir de ese momento Mika actúa para los niños en el gueto, en el hospital y en el horfanato. Hasta que un soldado nazi lo descubre y le obliga a actuar para ellos. Eso le sirve a Mika para vivir diferentes aventuras y para convertirse en un héroe, aunque él no cree que lo sea.

También habla del momento en el que empezaron a deportar a los judíos del gueto para llevarlos a los campos de exterminio y de como finalmente los que quedaron allí se levantaron contra los alemanes.

La segunda parte del libro cuenta la historia de Max, el soldado que reclutó a Mika para hacer espectáculos en el cuartel. Mika le regala su marioneta más preciada cuando Max lo ayuda a que su madre se salve, él tiene un hijo de más o menos la edad de Mika y lo ve reflejado en él.

Tras la caída de los nazis llevan a todos los soldados a un campo de trabajo en Siberia y allí pasa varios años sin saber si en algún momento va a conseguir escapar. Su única compañía es una foto de su mujer y su hijo y la marioneta de Mika, las tiene escondidas porque no tienen permitido tener nada. En el campo de trabajo fabrican más marionetas para tratar de olvidar todo lo que están pasando y finalmente trazan un plan de escape.

Después de todo las dos historias se terminan cruzando de nuevo, pero eso ya lo tendréis que leer vosotros.

A mí me gustó mucho, pero, como he dicho muchas veces, a mí este tipo de historias me gustan. Así que estoy muy contenta por haberlo descubierto y porque esa portada tan bonita no haya sido finalmente una decepción. Para mí es totalmente recomendable.

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