Día de roscones

Hace bastantes años que no soy buena y que los reyes no se acuerdan de mí, este año no ha sido una excepción, en algún momento me lo van a tener que compensar y entonces si se van a acordar, pero bien…

Pero desde hace dos puedo volver a comer roscón de reyes, aunque me lo tenga que hacer yo misma y aunque no pueda rellenarlo de nata que antes de que empezase este coñazo de la alergia era mi favorito. Y la satisfacción de haberlo hecho yo y que, no solo se pueda comer, sino que esté buenísimo, me encanta.

Este año han sido dos roscones, el primero casi ha caído ya, el otro imagino que aguantará para desayunar mañana. No sé por qué no hago roscones más veces durante el año… total no tengo que esperar a que los tengan en las pastelerías y puedo hacerlo cuando quiera, supongo que no lo hago porque, aunque es muy fácil, también es un proceso largo por los tiempos de espera.

Este ha sido el feo, el que casi ha caído ya. Hoy hace frio y no había forma de que subieran así que uno se ha ido al microondas (apagado) y otro al horno (a 10º) el fallo es que estaba encima de un plato, el plato se ha calentado y aunque ha subido un montón mientras le estaba dando los toques finales para ya cocerlo ha bajado un poco. Aunque han subido mucho más que los del año pasado ¡y además no he quemado ninguno!

Al bonito todavía no le he hecho ninguna foto, no sé si me dará tiempo a hacerlo… ni siquiera con instagram.

Lo único malo de estos roscones es que se ponen duros enseguida, aguantarán mañana medio decentes (bueno… este seguramente no porque desaparecerá esta noche) pero pasado mañana si queda algo estará ya como una piedra. El año pasado cometí el error de hacerlos la noche anterior para tenerlos para el día 6, hice tres (quemé uno por encima, aunque por dentro estaba bueno) y por la noche estaban mejor que al día siguiente. Así que este año no me ha pasado, ayer por la tarde hice la masa y la dejé creciendo toda la noche en el horno, esta mañana he hecho los roscones y cuando por fin les ha dado por crecer los he metido al horno. ¡Así que ahora están buenísimos!

Si mi cocina no fuese tan fea os hubiera grabado un vídeo… pero no, mi cocina no puede enseñarse públicamente. El año que viene quien sabe.

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