La flor púrpura

Autor: Chimamanda Ngozi Adichie

Nº de páginas: 304

Editorial: Literatura Random House

Sinopsis:

La sorprendente primera novela de Chimamanda Ngozi Adichie, ganadora del Commonwealth Writers' Prize como Best First Book. Una conmovedora historia sobre una virulenta relación familiar ambientada en un África de conflictos políticos y sociales.La joven Kambili, de quince años, y su hermano mayor Jaja llevan una vida privilegiada en la ciudad de Enugu. Viven en una hermosa casa y frecuentan un elitista colegio religioso, pero su vida familiar dista mucho de ser armoniosa. Su padre, un poderoso y respetado hombre de negocios, es un fanático católico que alienta expectativas de cariño imposibles de cumplir. Cuando los jóvenes visitan durante unos días a la cariñosa y atrevida tía Ifeoma en su humilde apartamento, descubren un mundo totalmente nuevo: el rico olor a curry que inunda el lugar, las continuas risas de sus primos, las flores exuberantes, la calidez, el respeto a las ideas, la libertad, el amor y la ausencia de castigos. Al regresar a su hogar, transformados por la libertad conquistada, la tensión familiar crece de forma alarmante.EnLa flor púrpura oímos la voz de una juventud que rechaza las prohibiciones que se ciernen sobre su vida y que ahogan a su pueblo.

Me costó meses terminar este libro, meses… no esperaba que fuese a costarme tanto porque en principio lo que había leído de él me parecía interesante. Sabía que iba de unos niños que vivían bajo el dictado de un padre tirano y que sólo podían sentirse libres cuándo iban a visitar a la hermana de su padre, una mujer profesora de universidad que les enseñaba que la vida podía ser muy distinta a lo que conocían.

Y si, básicamente es eso, lo que no sabía era que el personaje del padre iba a ser como es, un fanático religioso que da lecciones de moral pero que dentro de casa maltrata a su familia (a su mujer y a sus hijos) en el nombre de dios. Y me costó muchísimo leer toda es parte, toda esa parte en la que Kambili, la niña y la narradora de toda la historia, tiene a su padre como un dios en la tierra a pesar de que está intuyendo lo que le está haciendo a su madre, a pesar de que le tiene un miedo que ella piensa que es respeto. Y cómo justifica todo lo que pasa en la primera mitad del libro, como está constantemente deseando la atención de su padre y cómo vive una vida estricta y llena de horarios a mí se me hacía muy cuesta arriba.

La historia empieza a cambiar más o menos a mitad del libro, cuando conocen a su tía y acceden a que pasen unos días con ella porque el padre, un empresario muy poderoso, está metido en ciertos conflictos que hacen que termine cediendo para que su hermana se lleve a los niños.

El mundo en el que vive su tía es muy diferente al mundo en el que viven ellos lleno de mansiones y sin falta de comida. Ellos viven en una casa humilde pero, al contrario que en la mansión, allí pueden ser libres. Así que esta segunda mitad del libro, con regreso a casa incluido, lo leí en apenas dos tardes. Cuando toda esa primera mitad con ese personaje maltratador y religioso, me costó meses poder leer.

No os voy a contar el giro final de la historia pero creo que es lo mejor de todo el libro, el darte cuenta de que definitivamente esos niños y su madre han abierto los ojos por fin.

No sé si volveré a leer algo de Chimamanda que no sean sus discursos, porque esta novela todavía necesito terminar de digerirla.

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