Soñar bajo el agua

Soñar bajo el agua, de Libby Page, fue un libro que empecé en el momento equivocado. Hablé de él en uno de los últimos vídeos de libros que subí al canal. La primera vez que lo empecé estaba pasando por un momento muy estresante y el libro me empezó a parecer demasiado deprimente. Empieza en Londres, con una protagonista que vive sola y sin amigos porque se ha mudado desde casa de sus padres. Y no era momento para leer a alguien que estaba pasando por esa situación en Londres.

Pero cuando lo retomé unos meses después, cuando ya terminó aquella situación, el libro no estaba tan mal ni era tan deprimente. La protagonista es una periodista joven que no está pasando por su mejor momento. Vive sola en Londres y no sabe muy bien el rumbo que está llevando su vida. Un día encuentra en la calle un cartel para luchar contra el cierre de la piscina del barrio y va a averiguar la historia y ver si puede hacer un seguimiento en su periódico.

Conoce la historia de la piscina y de la persona que la está trabajando para que no la cierren. Una señora de más de 90 años cuya vida ha girado alrededor de esa piscina y de la comunidad que se ha formado en ella.

Y gracias a dar a conocer la historia empieza a recuperarse esa comunidad y ella encuentra su lugar en el mundo, igual que lo encontró la señora en su momento. Al final nos está hablando de como esos espacios ayudan a crear comunidad en los barrios. Especialmente en ciudades hostiles como Londres es importante encontrar ese tipo de comunidades. Recuerdo que cuando vivía allí, la vida del barrio giraba entorno a la biblioteca, donde te daban descuentos para el cine si te hacías socio. En el barrio donde trabajaba, había una iglesia que organizaba grupos de comunidad para gente que se sintiera sola. Son cosas que aquí en España no acostumbro a ver y que allí me llamaban la atención. O quizá en España no acostumbro a verlas porque aquí no me siento sola.

La historia quizá es un poquito cursi de más, y tampoco es que vaya a dejarle a nadie una huella profunda, pero se deja leer.

Si algo no me gustó del libro fue el final, el final sobraba. Porque es una historia que tiene, como mínimo, dos finales. Pero no porque tenga dos finales alternativos o algo similar, sino porque es de esos que parece que acaban pero luego sigue con dos capítulos más. Con el primer final quedaba bien cerrado y yo creo que el segundo final era totalmente innecesario.

Pero bueno en general el libro no está mal. Va de una piscina, pero eso no quiere decir que sea un libro para leer en verano, porque os sorprenderá que van a la piscina con lluvia.

¿Lo habéis leído?

Coleccionista de muñecas, fotógrafa, adicta a los musicales, a Londres, a crear blogs, a twitter y últimamente también adicta a youtube.

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