Volver a empezar… otra vez
Hace muchas semanas que no actualizo el blog, el canal o cualquier red social. Sé que siempre digo lo mismo: “esta vez sí que vuelvo y seré constante”… y también sé que existe una buena probabilidad de que no sea así.
No recuerdo ni cuál fue el último vídeo que compartí por aquí. Aunque hice el esfuerzo de retomarlos a partir de diciembre, en estos últimos cuatro meses el canal ha estado prácticamente abandonado, y los motivos han sido de lo más variados:
Casi un año de parón
Haber dejado el estudio en septiembre, aunque en realidad los últimos vídeos allí los grabé hace justo un año en agosto, porque durante todo septiembre estuve desmontando y empaquetando. Monté un pequeño rincón en la habitación para grabar pero no me estaba adaptando cuando…
Llegó la dana y lo arrasó todo. Han sido meses. No fue algo que pasara el 29 de octubre y ya está, no… creo que todavía podría encontrar barro en algún rincón de mi casa y estamos a punto de cumplir 10 meses. No pude empezar a recuperar los muebles hasta febrero. Se me cayó una pared y no he vuelto a tener cocina hasta hace apenas dos semanas. Lo peor es esa sensación de si esto se va a acabar alguna vez. Y si se volverá a repetir ahora que Octubre está cada vez más cerca.

La estafa
A todo esto se sumó otro golpe: me estafaron. Contraté a un supuesto “experto en marketing” en marzo para que me ayudara con la tienda… y lo único que consiguió fue hacerme perder dinero en el segundo trimestre. Cero responsabilidad, ninguna devolución de lo cobrado y, por supuesto, echándome la culpa a mí por “no comprometerme lo suficiente”. Según él, pagarle un pastizal no generaba ningún compromiso por su parte. Claro, porque si yo cobro un pedido y no lo envío, tampoco es un problema, ¿no?
El síndrome del impostor me convenció de que necesitaba ayuda y que estaba haciendo todo mal. Y lo único que conseguí fue tirar un trimestre a la basura, dejar de subir contenido y pasarme tres meses grabando anuncios para Meta Ads bajo la “estrategia” de “sube muchos que alguno funcionará”. Si no llego a parar a tiempo, no quiero pensar como sería ahora el agujero… pero es mi responsabilidad, que no pienso lo bastante fuerte, no la suya que no tiene ni puñetera idea de lo que se lleva entre manos y aplica fórmulas «porque se lo han enseñado así» (¿quién se lo habrá enseñado? ¿otro cantamañanas?).
Vuelta a empezar
Ahora toca volver a arrancar. Y aunque no siempre siento que tenga cosas nuevas que contar, sé que cuando tomo las riendas por mi cuenta las cosas funcionan mejor. Desde que me libré del lastre de ese desgraciado, la tienda vuelve a funcionar. Sobre todo, sin perder dinero por el agujero negro de meta ads y de los consultores estafadores.
Así que voy a aprovechar que septiembre está cerca para volver a poner la maquinaria en marcha. Retomar el canal (aunque aún no sé cómo, y una de las cámaras decidió jubilarse tras el baño en el barro, aunque parecía funcionar, pero fue solo una ilusión). Recuperar la actividad y volver a crear contenido. Porque sí, aprender a confiar en mí misma a base de palos es un hábito que debería abandonar… pero al menos cada vez vuelvo a levantarme un poco más rápido.


